
Dejé de mirar las cabras judías de Chagall,
dejé de escuchar a Tonino Carotone,a Manu-Chao, y a Mano Negra,
dejé de dormir por las tardes,
dejé de tomar té, a las siete de la noche, en mi taza morada,
dejé que me gustaran los dulces,
dejé de mirar el fútbol los domingos,
dejé de perderme entre sueños por aldeas europeas,
dejé de leer los cuentos de Ribeyro,
dejé de ver películas en la Casa España,
dejé de desvelarme los días impares,
dejé de cantar "la vaca loca",
dejé de jugar a la ruleta,
dejé de caminar de madrugada por parques,
dejé de desdoblarme y verme echado en mi cama,mientras todos duermen,
dejé de creer que voy por la calle, despistado,
dejé de hablarme solo,
dejé de odiar a la normalidad,
dejé de sintonizar radios extrañas por Internet,
dejé de ser sarcástico y ácido,
dejé de amar el frío y la lluvia,
dejé de deslumbrarme con viejos cementerios,
dejé de olvidarme las cosas en lugares olvidados,
dejé de comprarme cadenas que equilibran mi vida,
dejé de comportarme como gato,
dejé de escribir líneas fantasmas,
dejé de volar con las alas de Cortázar,
dejé de tener largas conversaciones con mis gatos en la azotea
dejé de buscarte entre la gente,tanta gente,
dejé de pensar en ti,antes de dormir,
dejé de escribirte cartas imaginarias,
dejé de perderme entre tus ojos marrones,
dejé de creer que me puedas querer,
dejé de creer que te amo.
Pero sobre todo, tú y yo, sabemos que nada de esto es verdad.
